1 de agosto de 2.009.
Hola hijo. O hija, que más da.
Hoy ha sido un día muy difícil. Te explico.
Hemos pasado todo el día en el hospital. Tu madre y yo. Los dos solos.
Nadie te explica como ser padre. Esto creo que ya lo dije antes. Nadie te prepara para lo que viene a continuación y cuando, como es nuestro caso, eres padre primerizo, todo te asusta un poco mas, y créeme, hoy nos has dado un buen susto. Te cuento.
Tu madre, como siempre, se ha levantado antes que yo. Ha preparado el desayuno, me he levantado y hemos preparado las cosas para venirnos al pueblo. Ella se ha ido a duchar, y antes, ha orinado. Cuando ha terminado me ha llamado:
- Jose ven – ha dicho sin aparente alarma
- Voy – he respondido cansino, pensando que quizá sería alguna tontería
Al llegar al baño, me ha contado que al limpiarse en el papel higiénico ha observado que tenía restos de sangre, pero que no me preocupara que eso era algo normal e inmediatamente después se ha metido en la ducha. Yo he salido un poco mosqueado, que coño, soy primerizo y esas cosas me preocupan así que, mientras ella se duchaba, me he metido en Internet y he buscado las causas de sangrado en un embarazo. Las páginas que he consultado me han sobresaltado. Básicamente lo que decían era que ante cualquier sangrado se fuera directamente al hospital porque había riesgo de aborto.
Aborto. Creo que ahora mismo es la palabra más fea que he leído en mi vida. Mira que es fea…
El caso es que he cerrado el ordenador y para no alarmarla le he dicho como quien no quiere la cosa y sin decirle mis fuentes, que tal vez sería bueno que nos acercáramos a urgencias y de ese modo, saldríamos de dudas.
Ella no estaba por la labor, pero al final y cuando ya íbamos en el coche hacia Piedrabuena ha accedido. Hemos llegado al hospital, y ella ha pasado mientras yo me quedaba fuera, en la sala de espera. He esperado más de una hora y media hasta que han llamado por el altavoz.
- Familia de Eva Candelaria Miró Arenas por favor pasen a la sala de observación.
Me he levantado como un resorte y he cruzado el pasillo con pasos acelerados. Allí una enfermera me ha dicho con voz grave que por favor la acompañara. La he ido siguiendo por los angostos pasillos, no había mucha gente, tan solo un par de ancianas tumbadas en camillas al margen y me ha llevado hasta una sala de espera que tienen las embarazadas.
Tu madre estaba allí. Sola. Con los codos apoyados en las rodillas, sujetándose la cabeza con las manos y mirando al suelo.
Me he acercado a ella. –Hola chiqui- le he dicho. Ella ha levantado la cabeza y me ha mirado. Tenía los ojos vidriosos y al mirarme se ha echado a llorar. Yo he abrazado a tu madre y la he acariciado el pelo para tranquilizarla e intentando evitar como podía que se me saltaran las lágrimas. Cuando se ha tranquilizado me ha explicado que los médicos la han explorado y le han hecho un análisis de orina. Que le habían dicho que los resultados eran positivos, que en efecto estaba embarazada de entre tres a cinco semanas pero que había riesgo porque el sangrado era un síntoma un poco preocupante, así que habían decidido llamar a la ginecóloga, que en ese momento estaba pasando consulta en el hospital, para que le hiciera un reconocimiento mas exhaustivo y diera una segunda opinión porque el médico que la había explorado no había logrado encontrar el feto ni había localizado su corazón.
¿Corazón?…. ¿ya tienes corazón?…. Parece ser que sí, que aunque no eres una persona aún, tienes corazón.
Como había poca gente me han dejado estar dentro de urgencias con tu madre y he logrado tranquilizarla. Yo también soy un poco payasote ¿sabes? Y he logrado hacerla reír…y menos mal, porque nos hemos tirado esperando los análisis de sangre y a la ginecóloga unas dos horas más.
Al final ha llegado y ha entrado con tu madre en un box mientras yo las esperaba.
A los quince minutos ha salido tu madre y al verme ha sonreído. Eso me ha tranquilizado. Básicamente lo que le ha dicho es que es un embarazo incipiente, de aproximadamente un mes y que el riesgo de que estos embarazos no sigan adelante es alto, de hecho, muchas mujeres se quedan embarazadas y luego echan el feto en una regla sin darse cuenta, ni siquiera han sospechado que estaban embarazadas, que tú, aún no te has fijado a las paredes del útero y que lo ideal es que tu madre guarde reposo y tú le eches cojones y te agarres todo lo fuerte que puedas a las paredes de tu madre ¿vale?.
Ahora estamos en el pueblo con tus abuelos y tus tías Victoria y Patricia. Le hemos quitado hierro al asunto para no preocupar a nadie, pero entre tu y yo, estamos cagados. Decimos que no pasa nada, que si no sale bien pues nada…que quizá nos hemos precipitado al dar la noticia… pero tu tranquilo que tu madre se va a cuidar y yo haré todo lo posible para que así sea. Incluso voy a barrer, fregar platos, pasar la mopa….anda que…que hayas tenido que venir tu para ponerme las pilas… Al final te tendré que dar las gracias ¿eh?… Descansa, cuídate mucho y agárrate fuerte ¿eh?.
Te quiero.